TENEMOS EL TESTIMONIO DE DOS NIÑAS QUE JUGARON A LA WIJA:
Esta es la historia de dos amigas que desde que tenían sólo nueve años jugaban con el tablero de la oui-ja. Cuando relató esta historia, tenía tan sólo 13 años, y el hecho había ocurrido hacía apenas unas semanas. Yo os relataré su historia... ojalá la protagonista lea esta historia y nos pueda dar más detalles.
Las dos adolescentes entraron en una casa abandonada con el fin de invocar a algún espíritu, pero en esta ocasión, al contrario que las veces anteriores, en vez de venir un espíritu benigno, vino uno maligno.
Aquel espíritu, mediante el tablero, les ordenó que hiciera lo que él les ordenaba o las mataría. Le preguntaron alucinadas qué quería. "Mataos mutuamente" fue su contestación. No dudaron en decirle que se fuera, pero el vaso se movía enérgico una y otra vez hacia el NO del tablero.
Tras varias negativas rotundas, el vaso paró en seco y ellas se miraron preguntándose qué estaba ocurriendo. Entonces ocurrió. Al final de la escalera de aquella casa abandonada había un fantasma. Llegaron incluso a hacerle una fotografía. En aquel mismo momento escucharon un crujido y al girarse vieron que el vaso de cristal se había roto. Al mismo tiempo el fantasma desaparecía.
domingo, 23 de noviembre de 2008
La trágica muerte de Rasputín...
Gregori Iefimovitch Novy, popularmente llamado Rasputín, fue uno de los personajes más oscuros de la historia de Rusia, cuya influencia fue tal que casi todo giraba entorno a él.
Conocido por sus dotes hipnóticas y curanderas, este campesino fue haciéndose de un nombre a costa de sus desesperados clientes. Esto llegó a oídos de la Zarina Alexandra, cuyo hijo, el Zarevich Alexei, constantemente estaba cerca de la muerte debido a la hemofilia. El único heredero de la corona rusa era la principal preocupación de Alexandra, y ante la desesperación porque los doctores no podían encontrar una cura, fijó la vista hacia el curanderismo como desesperada opción: alguien le había recomendado que tomara los servicios de aquel campesino. Éste, jurando haber rezado por el Zarevich, le aseguró a Alexandra que no morirá. Increíblemente el niño mejoró y el mujik fue instalado en el Palacio Real con ilimitados poderes como el consejero de la zarina. Considerado casi como un santo, Rasputín aprovechó la situación y llevó una vida por decir lo menos, lujuriosa. De bar en bar, y mujer tras mujer, el curandero hizo lo que quiso con la venia de la Alexandra, de la cual incluso se dice tenía relaciones con él. Para colmo, casi toda decisión tomada por los zares tenía que pasar por su opinión. La aristocracia rusa lo odiaba, pero a la vez no podían poner freno a una influencia casi mística. Pero con una Rusia siendo aniquilada por los alemanes en la Primera Guerra Mundial, este individuo ya se había convertido en una lacra que había que exterminar, y los planes para su asesinato estaban ya en marcha. Era el 17 de diciembre de 1916. El príncipe Yusupof, junto con Purichkevich, el doctor Sukhotin y el conde Demetri Pavlovich, preparó la trampa mortal. Invitó a Rasputín a una cena organizada en su honor para esa noche. Sin importar que estuviera consciente que sus anfitriones tenían la firme intención de matarlo, Rasputín aceptó ir. Llegado éste, le invitaron una fuente de pasteles que contenían una dosis de cianuro capaz de matar a un caballo. El invitado se lo comió como si fuera pastillas y no mostró reacción alguna. Desesperado porque el plan no funcionó, Yusupof sacó una pistola y le disparó tres veces. El curandero cayó y todos lo tomaron por muerto. Mientras los plagiarios discutían qué hacer con el cadáver, Rasputín se levantó y atacó a Yupusov: éste se quedó atónito pensando que esta criatura era inmortal. Luego él se arrastró hacia la puerta y salió de la casa pidiendo ayuda. Los tres nobles salieron del lugar y lo golpearon salvajemente hasta que su cráneo se partió y cayó inconsciente. Todos pensaron que por fin murió pero increíblemente seguía respirando. Lo siguieron ultrajando hasta que asumieron que tal castigo era suficiente como para que estuviera muerto tres veces. Fue atado de pies y manos y echado al río Neva. Cuando el cuerpo fue encontrado (esta vez sí, por fin muerto), encontraron uno de los brazos desatados y con marcas de intento de escape del río. Luego se determinó que Rasputín no murió sino mucho después de haber sido tirado al río por asfixia. En 1917 el Zar Nicolás II abdicó al poder y al año siguiente él y su familia fueron ejecutados. La era de los Zares en Rusia había llegado a su fin. Como un juego macabro del destino, Rasputín había vaticinado que cuando muera, el Zar perdería su corona en menos de un año.
sábado, 22 de noviembre de 2008
IMPORTANTE !!
La Abuela Sauce

Hola pequeños hijos de perra. Hoy os voy a presentar a mi ídolo la Abuela Sauce. Supongo que os estareís preguntando el porqué de esta idolatría hacia este supuesto vegetal caducifolio, pues bien, la respuesta se debe a que este sauce, no es un sauce cualquiera, es una vieja verde dispuesta a ayudarte con tal de poder comerte el coño, sisi, como lo oyes... Y sino me crees... ¿Por qué creeis que Pocahontas iba con ese vestido tan corto? En efecto, habeis acertado, para provocar a la Abuela Sauce, consiguiendo que la ayudase, por el módico precio de un poco de sexo sucio y salvaje. Lo que pasa es que Pocahontas era también una guarrilla, es decir, un pendón berbenero, y también disfrutaba de los requisitos sexuales impuestos por nuestra protagonista del día, y en ocasiones, convencía a John Smith, y se lo montaban los tres juntos. Bueno, sin mas preámbulos, iré al grano, el caso es que la Abuela Sauce, como todo sauce, es hermafrodita, y cuando Pocahontas un día que estaba especialmente caliente fue a hablar con ella, carente de cualquier tipo de ropa interior, perdió el control y se desfogó con la guarrilla de la India. Evidentemente, no usaron protección, por lo que Pocahontas se quedó embarazada y le dijo a John Smith, que el hijo esperado era suyo. Todo iba sobre ruedas hasta el día del parto, cuando Pocahontas echó por su destrozada vagina, una pequeña plantula, que se trataba ni más ni menos de un pequeño sauce. John Smith, perdió todo control y tan furiólico como estaba prendio fuego al bebé-sauce y a la propia Abuela Sauce, no sin antes, descuartizar a la pobre Pocahontas, reduciéndola a taquitos del tamaño de un ovario. Después de esto, John se suicidó, acabando la historia con este conjunto de trágicos sucesos. Esta es la verdadera historia de Pocahontas, la versión de Disney tan solo es una edición para niños. Desde hoy, ya sabeis la verdad, vuestra vida ha cambiado para siempre. Recordad:
``Cui Cui Natura Y Lo Entenderás, Abre El Corazón Y Lo Entenderás Deja Que Te Inhunde Como Olas De La Mar, Abre El Corazón Y Lo Entenderás´´
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